El día Troll

Written by ManOwaR

Hay días en los que te sientes realmente bien, con energías y buen ánimo…pero siempre hay algún gilipollas que viene a joderlos.

Después de la migración de dominio de todos los ordenadores de la planta, le tocó el turno a la virtualización de los servidores. El problema vino con el servidor de Lotus Notes, en el cual también está instalado el robot de copias y su consiguiente software de gestión de backups. El susodicho servidor es del año de la Polka, y está con Windows 2000 Server, al cual Microsoft dejó de dar soporte hacía ya tiempo.

Para el software de backups tenemos a una empresa externa que nos da mantenimiento, así que les comentamos la necesidad: necesitamos actualizar el sistema operativo a como mínimo Windows 2003 Server para poder virtualizar Lotus Notes. No obstante, el robot de copias funciona conectado a una tarjeta SCSI que se conecta mediante PCI 133Mhz y ésta no puede ser instalada en el servidor virtual, por lo tanto hay que reinstalar el sistema de copias de seguridad a un servidor físico aparte.

¿Y no podemos dejar el servidor que tenemos actualmente solo para las copias? Pues no. Primero porque hay que actualizarlo a Windows 2003 para cumplir las directivas de la empresa, y segundo porque es necesario cambiar el nombre del servidor (Lotus Notes, el cual va a ser virtualizado, debe quedarse por fuerza con el nombre que tiene, ya que quien lo montó hace años tuvo la grandiosa idea de utilizar el nombre de servidor para todo y no crear alias), por lo que hay que reinstalar las licencias del software de backups.

Después de plantearle esto a la empresa que nos da mantenimiento, nos hacen una “oferta”: 4500€ mas dietas y transporte, y 5 jornadas completas de indisponibilidad del servidor. Vaya mantenimiento de mierda que nos dan. Así que, ¿qué ocurrió? Pues que MaisOui y el resto de jefazos estuvieron de acuerdo en que yo estaba perfectamente capacitado para hacer este trabajo yo solo (toma brown!). Vale.

Me tocó echar 12 horas el Martes hasta que logré dejarlo todo instalado y funcionando, con viaje a la planta de al lado para que me prestaran un servidor y todo (por el tema de la tarjeta SCSI que necesita un PCI 133Mhz para funcionar). Después de enviar un correo a todo cristo para decirles que ya teníamos las copias funcionando, la respuesta del jefazo no fue un “gracias” ni un “buen trabajo” ni nada parecido. Un simple “ok” fue su respuesta. Y yo aquí eslomándome y ahorrándole 4500 euros a la empresa. Genial.

Al día siguiente, de mala leche. Había dormido poco y descansado nada, y encima un poco mosqueado por la respuesta del jefe del día antes. Así que… me sentía un poco Troll.

A primera hora, suena el teléfono…

– Deparatamento de márketing…
– ¿ManOwaR?
– Sí, ¿qué has roto?
– Ah, qué susto. Oye, que no me va el correo.
– El correo, vale. ¿puedes intentar entrar en Google?
– Sí, espera… sí, a Google sí que entro.- nuestro correo corporativo es como GMail, va por internet…
– Ok, pues… ¡espera un momento! ¿oyes eso?
– ¿Qué?
– No importa, ya ha parado.
– ¿El qué?
– Nada. A ver, tienes que resetear el protocolo TCP/IP y después abrir la mandanga de la memoria RAM. ¿Me sigues?
– Emmmm….
– ¡Aaahhhh! ¡otra vez ese sonido!
– ¿Qué sonido?
– Nada, ha vuelto a parar. Bueno pues haz lo que te he dicho y ya lo tendrás arreglado.
Clac.

Después de trolear al pobrecito luser, por debajo de la red le borro la caché para que pueda entrar al correo (es un problema conocido, la solución es tan fácil como vaciar la caché del navegador). Si en el fondo soy un buen tipo…

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu !

– Sistemas, sin pecado concebido.
– Estooo… ¿ManOwaR?
– Si, a veces me llaman así, como dice la profecía.
– Ahm. Oye, necesito tu ayuda, la impresora de expediciones no funciona. Lanzo un albarán y me lo saca por la impresora de etiquetas en vez de por la que debe.
– Eso es que estás seleccionando la impresora que no es a la hora de imprimir, como dice la profecía.
– ¿Qué profecía?
– La del BOFH que a veces un momento de respiro tenía.
– Emmm…¿BOqué?
– Pera, que me meto en tu equipo.
Enchufo VNC, tiene un PDF con el albarán abierto. Le doy archivo -> imprimir… ¡anda! tiene la impresora de etiquetas seleccionada. Se la cambio y le pongo la de expediciones.
– Ale, arreglado, como dice la profecía.
Clac.

De nuevo… ¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu !

– ¡¿Quién osa perturbar mi descanso?!
– ¡Jaja! ¡Qué gracioso eres!
– Qué gracioso soy.
– ¿ManOwaR?
– ManOwaR.
– ¡Jaja! Oye, que no me funciona el SAP.
– Que no te funciona el SAP.
– ¿Quieres dejar de repetir todo lo que digo?
– Todo lo que dices…
– ¡Vete por ahí!
Clac. JAJAJAJAJAJAJA!!

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu ! – joder, llevo media hora en el curro y ya van 3 llamadas… ¡hecatombe!

– Sistemassssssssssssssssssssssssssssgronffffffff….- hago un sonido nasal similar al de un cerdo.
– ¡Coño!
– ¡Polla!
– Jajaja, oye tú, que esto no va. – explicación estándar luseriana, ¿eh?
– ¡Pues anda que tú!
– ¿Eh?
– Que deberías empezar diciendo quién eres para poder identificarte, después, yo no me llamo “eh tú”, y por último, deberías explicar un poco mejor eso de “esto no va”, ¿no crees?
– Ahm… bueno.
– Venga, empezamos de nuevo.
Clac. Si empezamos de nuevo, que llame otra vez.

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu ! – ahí le tenemos.

– Sistemas…
– Hola ManOwaR, soy el becario de calidad – SÍ, es ÉL.- no me funciona la base de datos de rechazo de clientes.
– ¿Ves? Así todo es más sencillo, nos entendemos y mantenemos la cordialidad. ¡Bien hecho!
– Jeje..
– Venga, vamos a seguir practicando. Inténtalo de nuevo.
Clac. Trolololololol….

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu !

– ¡Joder! ¡Me has colgado!
– ¿Es que todavía no has aprendido nada? ¿Esa es forma de saludar a alguien como yo? – me pongo a tararear la cancioncilla de Batman.
– ¿Alguien como tú qué? ¿Quién eres tú?
– Soy el tipo que no te va a arreglar una puta mierda como no me trates con más respeto.
– Te he tratado con respeto.
– Si claro, dirigiéndote a mi como “eh tú”. Y todavía te la tengo guardada de la última, no me toques el chananananananananananananananananna batmannnnnn…..
– Bueno va, deja de hacer el tonto y arréglame esto, anda.
– ¡Y encima me insultas!
– No… no te he insultado. Venga, ¿me arreglas esto por favor?
– A veeer… venga, ¿qué te pasa?
– La base de datos de rechazo de clientes, que no me recoge datos.
– Son los hipervínculos.
– ¿Eso qué es?
– Esta base de datos está vinculada a otras mediante hipervínculos, de manera que cuando actualizan las otras bases de datos, esta recoge los campos que le interesan, aunque este proceso no es automático. Espera, me conecto.

Enchufo VNC. Cierro la base de datos, la vuelvo a abrir, y cuando hace la susodicha pregunta respondo “SI”.

– ¡Voilá! Ahí están tus datos.
– Vale, pues déjame que tengo que trabajar. – otro que ni da las gracias. Total, ¿para qué? A los informáticos nos encanta nuestro trabajo, deberíamos pagar nosotros por hacerlo.
– Sí claro.- cierro la base de datos y no guardo los cambios.
– Pero ¿para qué la cierras?
– Porque ahora lo tienes que intentar tú.
Clac.

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu !

– Sistemas…
– ¡ManOwaR! ¿¡Pero cómo has hecho para actualizar la base de datos!? – cuando abre la base de datos le sale un puto cartel diciendo que si quiere actualizar los datos y el tontolnabo este le da siempre que no. Vaya tela…
– Magia potagia.
– ¿Cómo que magia? ¡Voy a hablar con tu jefe para que te abran un expediente!
– Oigsh…¿harías eso por mi?
Clac. Pasando…. este se lleva un LARTazo antes de que termine el día. Palabra.

Me levanto y me subo arriba a ver si se han hecho bien las tareas de copia de seguridad con el nuevo servidor que monté el día antes. Todo correcto, de fruta madre. Bajo de nuevo, y me encuentro un ordenador sobre mi silla. Sin etiqueta con el nombre de máquina, ni una notita diciendo de quién es el regalo. Como mola. Pues nada, lo dejo a un lado de la mesa y a hacer como que curro. Después de revisar cuantocabróno y cuantarazón, reviso los emails. Nada. Qué rarooooo….

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu ! – ah, ya decía yo que me habían dejado demasiado tiempo libre.

– Sistemas…
– ¡Hola ManOwaR! ¿Cómo va?
– Va bene… y si va bene, pues avanti con el pene…
– ¡Jajaja! Oye tío, a ver si me puedes ayudar. Que desde la última actualización del correo – WTF?- no puedo enviar emails.
– ¿Y eso?
– No sé, no me deja escribir bien, le doy al intro pero no hace nada.
– Uhm… espera, que me conecto.- enchufo VNC, está redactando un correo. Le doy yo al intro y funciona perfectamente.- a ver, dale tú al intro.- se escucha como que está pulsando una tecla, pero efectivamente no hace nada.
– Bueno, pues creo que se te ha estropeado el teclado. Ahora voy para tu sitio.
Clac.

Agarro un teclado nuevo y voy para allá. Al llegar veo el plantel. El teclado del tipo, que tiempo atrás fue de color negro, tiene un tono grisáceo bastante desagradable a la vista. Lo levanto, y realmente me cuesta despegarlo de la mesa. Le doy la vuelta y lo sacudo. Un conglomerado de migas, pelos y ceniza (sí, este teclado es de la época en la que se podía fumar en la oficina) caen sobre la mesa. Al pulsar las teclas, bajan pero no hacen apenas sonido (ese sonido característico que tienen todos (o casi) los teclados mecánicos), y al llegar abajo pegan sobre blando. Lo miro más de cerca; una capa negruzca recubre toda la superficie del teclado por debajo de las teclas. Indudablemente, alguien ha vertido una cocacola o similar sobre el teclado.

En fin, se lo cambio y el nuevo funciona perfectamente. Me dispongo a volver a mi sitio, con el teclado putrefacto en la mano, pero me interceptan.

– Oye ManOwaR, ¿qué vas a hacer con ese teclado?
– Tirarlo. ¿Te lo quieres llevar?
– Hombre, si lo vas a tirar, sí. – omg…
– Pues ala, “pa ti pa siempre” majo.

Qué ascazo… al llegar a mi sitio, de nuevo el teléfono. La madre que lo parió, coño, ¡deja de sonar de una vez!

¡ Tururu ! ¡ Tururu ! ¡ Tururuuuuuuu !

– Sistemas…
– ¡ManOwaR! ¿Me has arreglado ya el ordenador?
– Si hombre si, vente para acá, señor desconocido.
Clac.

Me subo al CPD y cojo el LART. Me lo ato al cinturón como si de un látigo se tratara. Bajo de nuevo y me encuentro al becario de calidad esperando junto a mi sitio.

– ¿Me lo llevo ya?- señala el PC no identificado que dejé sobre la mesa.
– Sí, pero espera, que tengo algo para tí.

El chaval coge el ordenador y se lo pone debajo del sobaco. Yo voy desatando el LART mientras me acerco a él, y lo chasqueo en el aire.

– ¿Eso que es?
– Tu medicina.- una sonrisa malévola aparece en mi cara.
– Eh, ¿qué son esas pupilas llenas de intenciones homicidas? ¡¡AAAHHHH!! ¡Oye que esto duele! ¡¡¡¡¡AAAARRRRGGGGHHHHHHH!!!!!!

Jódete, cabrón.

Próximamente, en el Blog de un BOFH cualquiera… ¡Pokémon se va!

8 comments on “El día Troll

  1. Su “fruta” madre, ese becario tiene cerebro de pez, o algo así? Como para no recordar todo lo que le hiciste en el pasado, y seguir dando la lata :-/ En fin, el castigo físico se lo tenía bien ganado xD

  2. Reconozco que estaba leyendo el texto ansioso por ver el LART en accion

  3. ¡¡¡Simplemente genial!!!
    Ya era hora que usaras el LART con el individuo ese…
    XDDD XDDD XDDD

  4. Buena ésa, pero deberías haberle dejado algún “regalito” en el ordenador xD

  5. No seais malos, que enfrentarse a un BOFH no es moco de pavo… yo como soy un KOFH ( o ni eso ), pues lo voy llevando mejor…

  6. No caerá la breva que le fustigues de verdad… 😛

  7. Muy bueno, aunque preveo que con tu comentario final lo mejor está por venir, jaja

    HB

  8. Pokemon se va?????
    Ardo en deseos de leerlo!!

    Cuando? cuando? Joder, ahora que lo tenias amaestrado… 🙁

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